lunes, 31 de mayo de 2010

cocarina /// día 2

Con mucho, mucho esfuerzo, pude terminar el día 1 de la cocarina sin cocarina.

El sábado llegó y me desperté en una cama ajena.

Desalmuerzo en el fondo de un bar, escena de celos en honor a una moza jóven y bonita, día de lluvia, tarde de lluvia, galletita de limón con chocolate y degustación de marihuana a granel de calidad para soportar la ausencia de medialunas. y remera ajena.

Las panaderias fueron un verdadero suplicio. El olor a medialunas estaba impregnado en el aire y si realmente quería hacer las cosas bien, debía mantenerme alejada de ellas.

La cocarina es peor que la cocaína porque es legal.


El día terminó en una fiesta.

últimamente tengo la sensación de que las fiestas ya no son divertidas. Tengo la sensación de que son sólo un montón de gente haciendodecuentaquesedivierten/aburriéndose en conjunto.

para entrar a la fiesta había que estar en una lista. yo dije mi nombre y entré sin problemas. pero la persona detrás mío no corrió la misma suerte.

era una casa, un departamento en san telmo.

chicas flacas, peinados lindos, ropa de moda, música que nadie entiende. hastío y esfuerzo por divertirse.
.
y entonces
la cola del baño:

clarita debía entrar primero, después entraría yo. Detrás nuestro una chica con flequillo y notoria base de maquillaje.

CHCF: ¿van a entrar juntas?
J: no, ¿por qué habríamos de entrar juntas?
CHCF: para economizar tiempo.
C: ¿economizar tiempo? pensé que estábamos perdiéndolo.

La puerta del baño tenía esos vidrios que hacen que se vea todo lo que sucede adentro pero borroso. clarita entró, yo esperé afuera.
La chica con flequillo y notoria base de maquillaje empezó a hacer observaciones al respecto. Cuando entré al baño, de sólo saber que ella estaba afuera, no pude hacer lo que tenía que hacer y tuve que salir. La CHCF y sus amigos me vitorearon por haber tardado poco tiempo.

diez minutos después:

J: Loli, acompañame al baño pero entrá conmigo porque con esa puerta se ve todo.
L: dale, yo también quería ir

quince minutos más haciendo nuevamente la cola para entrar al baño de nuevo.

metros más allá, el chico que tuvo problemas para entrar cuando llegué, en un rincón, parado, con un vaso de cerveza en la mano, solo. La música a todo volumen.

un bodrio.




quiero que me pase algo extraordinario.

1 comentario:

Thiago dijo...

Yo también, pero no quiero más quilombos, para variar.